Archivo diario 16 febrero 2022

PorMagnus

Medicina y ecologismo

Más allá de los factores internos, es decir, la propia información genética y los padecimientos causados por patógenos y microorganismos perjudiciales, en la actualidad se consideran a los factores ambientales y ecológicos como más que relevantes para la preservación de la salud.

La vuelta del ser humano a una vida más ecológica puede significar, según la teoría y los estudios, la vuelta a un equilibrio natural. Este derivaría en una salud más integral para los individuos, ya que consideraría los aspectos generales, como la salud mental y la falta de estrés.

La vida en sectores rurales o alejados de la ciudad, en los que las condiciones naturales involucran un equilibrio con el entorno, puede mantener a las personas alejadas de condiciones perjudiciales que pueden alterar su salud. Entre estas, la mala alimentación o la exposición a sustancias químicas o a la contaminación de las ciudades.

Además, el ecologismo entiende al individuo ya no como portador de una enfermedad, sino como una persona que ha perdido su equilibrio interno, físico y mental, y que debe buscar un equilibrio con su entorno ecológico.

La mirada de vuelta a la naturaleza significa, además, una nueva medicina, más natural, que entienda al hombre como un ser en constante comunicación con su entorno.

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Salud integral: origen y contexto

Desde finales de la década de los 70, se extendió el concepto de que la medicina era más que la restauración del equilibrio físico de los pacientes. La farmacología había ganado bastante terreno y la corrección de problemas médicos mediante operaciones y procedimientos quirúrgicos ya no era suficiente.

En este contexto, en 1978 se celebra la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud de Alma-Ata, evento que destacó la importancia de las medidas sociales para mantener una salud integral en las personas.

Entre las medidas destacan el acceso al agua potable, la correcta nutrición de las personas, la vacunación masiva y la atención primaria mejorando el acceso a los procedimientos médicos y quirúrgicos.

Por lo demás, la condición psicológica también ganó bastante terreno en la concepción de «salud» del siglo pasado, ya que se define este concepto como un equilibrio completo entre cuerpo, mente, e incluso espíritu.

Además, la medicina actual también incorpora todas las aparentes ambivalencias sociales y culturas, tomando en cuenta la realidad específica de cada una de las naciones y los pueblos. Ya no existe una medicina generalizada para toda clase de individuo, sino se estudia cada caso como particular, por lo que la historia de vida del individuo toma real relevancia en este contexto.

Finalmente, las relaciones interpersonales también se incorporan al nuevo paradigma de salud. Se pone especial énfasis en la integración de la familia en todos sus ámbitos, el cuidado de los niños y los ancianos, y en un correcto desarrollo de los primeros.

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Grandes avances médicos del siglo XXI

Las primeras dos décadas del siglo XXI han significado avances tecnológicos y médicos significativos, todos muy importantes. Sin embargo, hay algunos fundamentales que han cambiado la concepción contemporánea de medicina, los cuales vale la pena mencionar.

A principios del siglo XXI se anunció que la mayoría del genoma humana ya había sido secuenciado, lo que correspondería al 90 % de los tres mil millones de pares de bases del genoma. Gracias a esto, se comprenden de mejor forma el traspaso de enfermedades y la importancia de las proteínas.

La integración de las tecnologías de la información ha mejorado notablemente la comunicación entre pacientes y médicos, así como la recepción de información. El futuro vislumbra una coordinación entre desarrolladores, gestores y profesionales.

Esta investigación ha tenido grandes avances durante la última década. Su comprensión puede significar ayudar a explicar la aparición de enfermedades graves, como el cáncer o los defectos de nacimiento. Los avances, además, sugieren la creación de células para tratamiento de enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer y lesiones en la médula espinal.

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Cosmovisión de la medicina moderna

Se considera medicina moderna a aquella que deviene del conocimiento científico biologicista basado en las concepciones filosóficas del positivismo. La investigación por medio de equipos interdisciplinarios y la industria farmacéutica son las piedras angulares de esta cosmovisión.

Existen tres paradigmas médicos que se desarrollan en la medicina moderna de este siglo: el fisiopatológico (el origen de la alteración), el anatomoclínico (el origen de la lesión) y el etiológico (origen en las causas externas). La medicina va, poco a poco, fundamentándose en las evidencias y el mundo empírico.

En este contexto, Alexander Fleming concibe a la medicina moderna, lo que da comienzo a la llamada «era antibiótica», que define a la medicina del siglo pasado. Asimismo, comportamientos sociales comienzan a medicalizarse, como la hiperactividad, y se les atribuyen etiquetas médicas.

Sin embargo, al crecimiento del mundo farmacológico se contraponen la creación de diferentes esferas médicas, como la social, la psicológica y la biológica. A la vez, la incorporación de una correcta nutrición, vacunación y acceso a agua potable son una parte integral de esta nueva concepción médica.

A partir de aquí, la medicina mundial busca que los procedimientos y las condiciones salubres lleguen a cada rincón del mundo, para ofrecer las mejores condiciones para lograr una salud general.

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Medicina en la América precolombina

A lo largo de todo el vasto continente americano, han existido cientos de pueblos y civilizaciones con diferentes concepciones cosmológicas. Sin embargo, existen muchas similitudes entre estos pueblos. Entre estas, destaca una concepción mágico-teúrgica de los padecimientos. Es decir, existe una razón divina para estar enfermo. En este contexto, los sanadores tienen una fuerte vinculación con los dioses, por lo que pueden ejercer su función de sanadores.

A pesar de su cosmología divina, gran parte de la medicina del continente tenía un conocimiento vasto de procedimientos quirúrgicos, así como un gran conocimiento herborístico.

En el caso de los mayas, los médicos eran sacerdotes especializados que recibían esta función como parte del linaje familiar. De igual, hubo un gran desarrollo farmacológico, el cual se representaba en más de 400 recetas diferentes.

Los aztecas logran hacer un compendio de diferentes síntomas de personas que estaba prontas a la muerte. A este respecto, es necesario destacar la creación de una escuela de medicina en el año 250 d.C. En Monte Albán, donde estaba situada esta escuela, se han encontrado grabados anatómicos, así como la descripción de procedimientos menores, como el tratamiento de fracturas.

Además, cabe mencionar la diferencias que hacían los aztecas entre los procedimientos empíricos, representados en la farmacología y los procedimientos quirúrgicos, y la acción del médico chamán, que llevaba adelante los procedimientos mágicos.

Asimismo, los sanadores solían especializarse en diferentes campos, al igual que los médicos actuales. Así se podían encontrar comadronas, fisioterapeutas, traumatólogos y/o cirujanos.

Otros pueblos menos numerosos, como los araucanos o los guaraníes, en las zonas de Chile y Paraguay, también presentan características similares, por lo que puede hablarse de una medicina precolombina general.

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La medicina en las sociedades orientales

Desde siempre, la medicina occidental y la medicina oriental han tenido sus diferencias, que han nacido a partir de sus diferentes paradigmas y cosmovisiones. Mientras que la medicina occidental que floreció en Mesopotamia, Egipto y la antigua Grecia basaba gran parte de sus diagnósticos a partir de influencia de espíritus y tiene una fuerte concepción mágica y divina, la medicina oriental encontró las causas de las enfermedades en un componente energético y el desequilibrio de las fuentes internas del ser humano.

Como se ha mencionado, en general una disposición a explicar los padecimientos bajo el punto de vista de una cosmovisión taoísta, al menos en lo que se refiere a la región de China y la India.

En este último país, a comienzos del siglo VI d.C., comenzaron a tratarse las enfermades desde el punto de vista kármico, es decir, como un castigo de los dioses por las actividades de las personas.

De igual forma, estos médicos realizaban una auscultación minuciosa a través de la palpitación de las diferentes partes de la anatomía. A partir del diagnóstico, se aconsejaban una serie de tratamientos que tenían que ver con la alimentación.

Por otro lado, la medicina china ancestral tiene su fundamento en la concepción taoísta del universo, donde los aspectos del cuerpo están equilibrados en dos fuerzas: el yin y el yang. En esta concepción, el desequilibrio es la razón de las enfermedades.

A la vez, esta medicina se desarrolló en conjunto con la acupuntura, práctica que busca restaurar el equilibrio entre el yin y el yang mediante la inserción de agujas en los 365 puntos energéticos del cuerpo (algunos mencionan que pueden ser hasta 600). Esta fue la concepción cosmológica por medio de la cual se definió su medicina.

Mucho más tarde, en el siglo segundo de nuestra era, es cuando comienzan a usarse remedios minerales y vegetales, la dietética, y el ejercicio físico. También existe un gran desarrollo del diagnóstico y tratamiento de hernias, cirrosis, la sintomatología, técnicas de aberturas, suturas y la farmacología.

Hoy en día, esta medicina cosmológica oriental continúa siendo parte vital de su práctica médica. Claro, la medicina occidental es el gran paradigma para el tratamiento de enfermedades, pero la medicina ancestral no ha sido descartada y se comprende como un tratamiento alternativo a ciertos padecimientos.

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Médicos y pacientes

Desde tiempos remotos, los médicos o curanderos han sido considerados personas importantes dentro de la sociedad, sin importar de qué región se trate. Desde siempre, han existido curanderos y médicos que se han encargado de sanar las diferentes dolencias de los miembros del grupo, la tribu o la sociedad.

Según de la región de la cual provengan, a estos curanderos se les conocía con diferentes nombres, entre estos, machis, druidas, brujos, o sencillamente personas sabias que curaban mediante el uso de hierbas, raíces, plantas y hasta rituales ceremoniales. Sin cuestionar la eficiencia de estos procedimientos, su medicina para aliviar los dolores de los pacientes, tanto dolores físicos como espirituales, funcionaba según sus propias creencias y cultura.

Las primeras civilizaciones humanas surgieron hace ya 6 000 años, en la región de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates. En el código de Hammurabi, que data del año 1 750 a.C., ya pueden encontrarse referencias a la praxis médica, por lo que la labor de los profesionales médicos ya era reconocida al interior de la sociedad.

Sin embargo, es en el antiguo Egipto, unos cuantos siglos después, cuando se vislumbra por primera vez algunos procedimientos científicos para la cura de diferentes enfermedades. Es decir, es posible ver una aproximación epistemológica sobre el problema. Es notable que en esta época comienzan a aparecer los primeros fármacos, debido a la fertilidad de su tierra. Además, se promueve un fuerte estudio de la anatomía y el desarrollo de la salud pública.

En las sociedades neolíticas, en cambio, existe un miembro de la sociedad que era reconocido como el líder espiritual, que se encargaba de curar las diferentes enfermedades y las heridas que sufrían los cazadores. Estos curaban influenciados por la divinidad.

En algunas sociedades similares que sobrevivieron hasta bien entrado el milenio pasado, como por ejemplo la sociedad azteca, estos sanadores solían tener una posición social privilegiada. Además, solían especializarse dependiendo de su campo de acción. El chamán se encargaba de los procedimientos mágicos, mientras que el teomiquetzan se encargaba de las heridas, y la tlamatlquiticitl era la encargada de los embarazos.

Hoy en día, en la sociedad occidental la situación no ha cambiado mucho, al menos respecto a la posición de los profesionales y su influencia en la sociedad. Los médicos se especializan en diferentes ámbitos, a la vez que promueven un seguimiento en sus pacientes, conociendo cuáles son sus características, dolencias, comportamientos, hábitos e historia familiar.

Sin embargo, la cercanía del médico con el paciente se ha perdido hasta cierto punto. La velocidad de las relaciones y la alta demanda de servicio, ha transformado gran parte de la medicina en la aplicación de procedimientos específicos y recetas a seguir, situación que debería cambiar para mejorar la relación médico-paciente.